El mundo vive a un ritmo infernal, eso no hay quién lo dude. Y todo debe ajustarse a ese ritmo. El periodismo no es la excepción. Alguna vez leí que el periodista era un artesano, que debía cuidar muy bien sus palabras y que cada una llevaba un orden intencionado; para eso, el periodista necesitaba concentrarse.
El ritmo engullidor de esta era posmoderna hace que se busque reducir el tiempo de la práctica, sí, pero también los costos, la educación y casi todo y que, paradójicamente, se incremente la producción. Con la irrupción de los multimedia, el internete y la tecnología, el papel del periodista ha pasado o apunta a ser el de un todólogo no sólo de los temas, sino de las tecnologías.
Antes era pluma y bloc, luego grabadora, luego celular, posteriormente cámara, blackberry, cámara de video y micrófono, todo en uno, o en dos. Pero el periodista, generalmente solo. La autonomía del periodista ya no pasa por el escribir sino por el hacer.A priori esto es un elemento positivo, el periodista hace otras tareas, es productor y editor de sí mismo; pero lo que suponía una ventaja también es su desventaja que le sobrevuela como la espada de Dámocles.
Esta diversidad en las actividades es como "el que mucho abarca poco aprieta" y esta no especialización, más allá del supuesto bagaje que produce, si es llevado al extremo, puede ser la sentencia de muerte del profesionista. Una baja calidad en el trabajo entregado, una superficial tarea en todos los aspectos no hacen un buen trabajo. Preferiría tener un experto en cada área, que sí, que el periodista tenga noción, sepa utilizar los aparatos para salvar de abismos de vez en cuando, pero usarlo como sistema es un error que, al final quién lo paga es el lector, escucha, espectador.
Omar Quintana Nagano
lunes, 30 de noviembre de 2009
Perspectiva del periodismo digital en México
La evolución en el periodismo es constante en esta nueva era, la era digital ha condicionado la labor del periodismo haciendo que se replantee sus formas y sus fondos. México, un país aletargado en el progreso y generalmente en la retraso tiene que mejorar esto. El dicho "renovar o morir" parece definir perfecto la situación del periodismo, la inmediatez que trae consigo el internet, el enorme espacio en la carretera de la información abren un mundo de nuevas posibilidades-y retos-al periodista moderno.
Quizá la dicotomía que muchos se han planteado entre el internet-periódicos esté errado en tanto el primero aún no encuntra su forma óptima de conseguir un sustento económico y el segundo busca una actitud de reciprocidad entre medios. ¿Cuátos periódicos no tienen ya sus portales? La capacidad integradora del internet hace que los medios tradicionales volteen hacia el internet y busquen su simpatía dado el crecimiento "demográfico" que está teniendo y que se prevee seguirá teniendo.
El impacto virtual no sólo ha transformado la manera en la que se hace el periodismo, sino la vida misma, la cantidad de horas que gran parte de la gente pasa enfrente de un monitor sólo hace más que la búsqueda del internet se haga más ambicioso, que siga creciedno de la mano del progreso tecnológico y de su masificación.
Sin embargo, el punto negro y quizás el de mayor alcance es los límites del internet. Mientras que por su prontitud, disponibilidad, pluralidad y capacidad integradora es una herrmaienta casi indispensable, los límites del internet aún no los define nadie, es un caos cibernético donde puedes encontrar las cosas más increíbles como las más grotescas. En clave periodística este caos inherente en la forma estrucuturada del internet, la ética es la que se ve más cuestionada, el no verse tentado a la difamación como medio para ganar popularidad, en el no verse atraído por el sentido de la cantidad sobre la calidad, el ir perdiendo la capacidad crítica en pos de tener la fama efímera warholiana que promueve el internet.
En suma, el internet es el medio del mañana que desde hoy ya abarca y mantiene, pero que mientras una regulación-no digo gubernamental o privada, sino individual- no sea llevada a cabo, será difícil conferirle la credibilidad necesaria para hacerla una "primer espada"
Omar Quintana Nagano
Quizá la dicotomía que muchos se han planteado entre el internet-periódicos esté errado en tanto el primero aún no encuntra su forma óptima de conseguir un sustento económico y el segundo busca una actitud de reciprocidad entre medios. ¿Cuátos periódicos no tienen ya sus portales? La capacidad integradora del internet hace que los medios tradicionales volteen hacia el internet y busquen su simpatía dado el crecimiento "demográfico" que está teniendo y que se prevee seguirá teniendo.
El impacto virtual no sólo ha transformado la manera en la que se hace el periodismo, sino la vida misma, la cantidad de horas que gran parte de la gente pasa enfrente de un monitor sólo hace más que la búsqueda del internet se haga más ambicioso, que siga creciedno de la mano del progreso tecnológico y de su masificación.
Sin embargo, el punto negro y quizás el de mayor alcance es los límites del internet. Mientras que por su prontitud, disponibilidad, pluralidad y capacidad integradora es una herrmaienta casi indispensable, los límites del internet aún no los define nadie, es un caos cibernético donde puedes encontrar las cosas más increíbles como las más grotescas. En clave periodística este caos inherente en la forma estrucuturada del internet, la ética es la que se ve más cuestionada, el no verse tentado a la difamación como medio para ganar popularidad, en el no verse atraído por el sentido de la cantidad sobre la calidad, el ir perdiendo la capacidad crítica en pos de tener la fama efímera warholiana que promueve el internet.
En suma, el internet es el medio del mañana que desde hoy ya abarca y mantiene, pero que mientras una regulación-no digo gubernamental o privada, sino individual- no sea llevada a cabo, será difícil conferirle la credibilidad necesaria para hacerla una "primer espada"
Omar Quintana Nagano
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